Castillo
"El Cuerno"
El asentamiento
fortificado de “el cuerno”
Emplazado sobre un
cerro que se eleva a 730 metros de altitud sobre el nivel del mar se
ubica un asentamiento fortificado conocido en Fuentes de León como
Castillo de El Cuerno, nombre que procede de la denominación de la
sierra sobre la que se asienta. La elección del lugar no fue casual,
por el contrario la fortificación buscó la protección natural de una
colina de escarpadas laderas sólo accesible con cierta comodidad
desde su flanco Sureste.
El control visual
que desde esta atalaya natural se tiene del entorno es digno de ser
destacado, especialmente en dirección Sur, hacia el camino natural
que a lo largo de la Edad Media unió esta comarca con el área de
Huelva y Sevilla. La sierra estuvo ocupada al menos entre los siglos
X y XIV, es decir, desde los tiempos islámicos del Califato cordobés
hasta la Baja Edad Media.
Abandonado desde el
siglo XIV, el asentamiento cayó en el olvido adentrándose en un
proceso de ruina generalizada provocada por el paso del tiempo, los
agentes meteorológicos y la desidia de los hombres. Desde entonces,
pasados casi siete siglos, el lugar ha permanecido olvidado.
El asentamiento de
El Cuerno ha de entenderse como un ejemplo singular en el panorama
del patrimonio histórico y arqueológico extremeño. Singular en tanto
que la datación del castillo en la segunda mitad del siglo XIII y su
vinculación a la Orden del Temple son excepcionales en Extremadura,
pues todos y cada uno de los ejemplos fortificados de los templarios
fueron profundamente modificados una vez que se suprimió a los
caballeros del Temple. La posición periférica del castillo con
respecto a la localidad de Fuentes de león, la ya lejana frontera
con el mundo musulmán y la difícil accesibilidad del emplazamiento
condujeron a que la Orden de Santiago, a quien fueron donadas estas
tierras una vez liquidada la Orden templaria, no ocupara el lugar,
llegando a nosotros con su trazado original. Circunstancia
excepcional no sólo en el conjunto de castillos extremeños, sino
también en el panorama de la castellología hispana.
Será durante la
fase de dominación islámica cuando la tierra de Fuentes de León
alcance una notable importancia integrada en el área del dominio de
Montemolín, principal asentamiento musulmán en el Sur Bajoextremeño.
A lo largo del siglo X, e incluso en el siglo precedente, sobre la
Sierra de El Cuerno se asentó un poblado amurallado cuyas
dimensiones intramuros rondaban 1,5 hectáreas de extensión. Este
poblado debe asociarse al característico hisn islámico: asentamiento
rural fortificado dependiente no del estado, sino de las comunidades
locales que organizan la defensa y la articulación del territorio y
de sus habitantes en torno a un punto central de rango mayor que las
alquerías periféricas. El hisn, como tal, permaneció habitado al
menos entre los siglos X y mediados del XIII, momento en el que se
produce la conquista cristiana y el desmantelamiento del mismo.
Esta fase viene
representada por la construcción de un primer recinto defensivo que
englobaba el castillo visible en la actualidad. La muralla se
construyó siguiendo un trazado claramente irregular, aunque con
cierta tendencia a la circunferencia, en consonancia con la
conformación del risco. Los lienzos de la cerca son jalonados por
torres de planta cuadrangular hoy sepultadas por la ruina y
camufladas entre la abundante vegetación. Tanto torres como muralla
se realizaron con mampostería y un mortero de cal pobre mezclado con
arena. Como decimos, la muralla debió ceñir una población de
carácter estable a juzgar por la notable cantidad y dispersión de
materiales constructivos tanto en la meseta que corona el cerro como
en las laderas de éste. De este poblado nada es hoy visible en
superficie, hecho que ha de vincularse tanto al más que posible
abandono del mismo tras la conquista cristiana, como a la
reordenación del espacio por parte de sus nuevos ocupantes, que
debieron usar el lugar como simple espacio militar más que como
asentamiento con ciertas características urbanas, ciñéndose a ocupar
y remodelar el sector principal y más elevado, donde construyeron el
castillo que todavía en nuestros días se alza. Tratándose de un
asentamiento estable, podemos pensar en la existencia intramuros de
una población perfectamente articulada alrededor de la mezquita
mayor, verdadero centro en torno al cual gira la vida de un enclave
islámico y no sólo desde un punto de vista religioso. En el sector
más elevado del cerro podemos deducir, en función de los restos
conservados, la posible existencia de un recinto defensivo a modo de
alcazaba, posteriormente utilizado tras la ocupación cristiana para
elevar el castillo bajo medieval. Una torre de notable porte de este
recinto militar fue aprovechada para cimentar buena parte de la
torre del homenaje cristiana.
Hacia el Este del
cerro, ocupando un relativamente amplio espacio amesetado extramuros
previo a los campos sembrados, se dispuso el área cementerial
musulmana. El mundo islámico no hace sino perpetuar la antigua
tradición mediterránea del culto a los muertos, a los que se sitúa
fuera de las ciudades, o al menos en un área periférica de éstas;
las magbara (cementerios) se emplazan junto a los caminos, en
ocasiones buscando la proximidad de rawabit y morabitos.
Inmediatamente
después de la reconquista cristiana (fines de los años 40 del siglo
XIII), la zona de Fuentes de León fue donada a la Orden de Santiago
a excepción de la fortaleza de El Cuerno y las tierras situadas al
Oeste de ésta, tierras que son integradas en el bayliato de Jerez de
los Caballeros, nombre con el que se designa el dominio de la Orden
del Temple en el suroeste extremeño. Los templarios llevan a cabo
una importante reforma en El Cuerno una vez alcanzada su posesión.
El antiguo asentamiento islámico debió ser abandonado por sus
antiguos ocupantes que, o bien huyeron hacia el sur buscando el
cobijo de tierras aún dominadas por el Islam, o bien fueron
reubicados por la Orden del Temple en otros emplazamientos próximos
como Jerez de los Caballeros o Fregenal de la Sierra. El Cuerno deja
de ser un poblado de cierta entidad para convertirse en una
fortificación habitada exclusivamente por un destacamento militar.
Entre mediados del siglo XIII, momento en el que la tierra es ganada
al Islam y donada al Temple y 1312, fecha en la que la mencionada
Orden es disuelta por mandato papal, debió desestructurarse el
poblado y reformarse profundamente el espacio en el que se asentó la
alcazaba andalusí, dando lugar a la fortificación que hoy conocemos.
Poco después de
1312 El Cuerno es donado a la Orden de Santiago, integrándose en el
término de Fuentes de León. Los santiaguistas se limitaron a ocupar
un castillo ya poco útil si tenemos en cuenta el notabilísimo avance
hacia el Sur de la frontera con los musulmanes. El alejamiento de la
fortaleza con respecto a la localidad de Fuentes condicionó el
abandono paulatino de la misma en tanto que emplazamiento inservible
ya militarmente y ante la perceptible incomodidad de su ubicación.
Esta circunstancia pese a ser inadecuada para el mantenimiento del
inmueble, pues el abandono supondría su rápida degradación, ha
posibilitado el mantenimiento de un trazado original no tocado no
alterado desde el siglo XIV.
Libro de Fiestas 2007
Víctor M.Gibello Bravo – Marta Gómez
Hernández
