Hoja Parroquial Número-1519

“Este hijo mío estaba perdido y lo hemos encontrado…” Lc 15,1-32

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: “Ése acoge a los pecadores y come con ellos”.Jesús les dijo esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: «Padre, dame la parte que me toca de la fortuna». El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: «Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros». Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo». Pero el padre dijo a sus criados: «Sacad enseguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado».Y empezaron el banquete.

El lío de la misericordia

Desde el Dios pobre…

El perdón es la clave de la misericordia; estamos llamados a ejercerlo y a caminar en un sentido integral y saludable del mismo, que vence a toda ofensa:

  • El camino de la reconciliación personal: saber hacer examen de conciencia y perdonándonos en nuestras debilidades, viviendo el mandato de saber amarnos a nosotros mismos con las claves del amor de Dios, que siempre está dispuesto a la misericordia para que podamos tener su paz y su fuerza.
  • El camino de la humildad y su poder de perdón: que no distingue entre ofensor y ofendido en lo que le afecta, sino que, con la libertad del Espíritu de Jesús, da los pasos necesarios para entrar en el perdón mutuo sin más condición que la ternura y la compasión que libera del rencor y la venganza.

Para ello, debemos:

  • Cuidar nuestro proyecto de vida personal. Tratar de conocernos mejor a nosotros mismos, profundizar en la vivencia de las emociones y encauzarlas para hacerlas lugares de vida y crecimiento personal, sin querer reprimirlas ni anularlas.
  • Analizar las relaciones de conflicto, separación, exclusión, división e indiferencia que nos rodean a nivel personal, familiar, laboral, social, político, económico, religioso. Buscar caminos de sanación, acercamiento, implicación en orden a saber pedir perdón y restablecer relaciones sanas, que curen heridas y resuciten lo bueno de lo vivido.
  • Saber vivir la dinámica del perdón en la relación con Dios y los hermanos, a nivel personal y comunitario, redescubriendo los procesos de conversión y la celebración gozosa del sacramento de la reconciliación.
  • Educar en el perdón en nuestras familias y potenciarlo en todos nuestros espacios profesionales y sociales.
¿Estamos dispuestos?

Caminando juntos …

Peregrinación Parroquial a la Virgen de los Remedios

Dicen que a la tercera va la vencida. Esta Peregrinación está enmarcada en el Año Jubilar de la Misericordia convocado por el Papa Francisco, siendo éste santuario uno de los que han sido elegidos como santuarios jubilares para recibir la indulgencia plenaria. Será una jornada de peregrinación, de caminar con otros, de hacer una mirada a nuestra peregrinación por la vida y a las huellas que la vida va dejando en nosotros y las que nosotros vamos dejamos.

¡Nos vemos el día 12 en el Camino!!

“Testigos de Misericordia”, lema del Día de Hispanoamérica

Este domingo 6 de marzo se celebra el Día de Hispanoamérica con el lema “Testigos de Misericordia”. Esta es una jornada en la que las Iglesias Latinoamericanas y de España se unen para esta misión de comunión, colaboración y solidaridad entre estos pueblos y naciones hermanos. También es una oportunidad para recordar a todos los misioneros españoles en América Latina, entre los que recordamos especialmente a nuestro paisano el P. Miguel Fariñas. “Es el momento de vivir la animación y la dinamización misionera. Vivamos con alegría esta jornada que nos provoca para ser constantemente misioneros. También os pedimos que no olvidéis vuestra colaboración económica, junto a las oraciones y la unión espiritual. Las aportaciones que realizamos en el Día de Hispanoamérica sirven de apoyo para el trabajo de nuestros misioneros, de sus proyectos pastorales y sociales, que son proyectos de la Iglesia”.

Desde la Vida

  • Lunes 7, Catequesis familiar: a las 17:30 h. niños de 2º
  • Jueves 10, a las 17:00 h. celebración del segundo aniversario del despacho de acogida de Cáritas Parroquial.
  • Jueves 10, a las 19:30 h. oración comunitaria ante el Santísimo, en la parroquia.
  • Sábado 12, Peregrinación Parroquial a la Virgen de los Remedios de Fregenal de la Sierra.

CELEBRACIONES

† Miércoles 9, misa de mes por Francisco Fernández Delgado.

 

DEL HIJO PRÓDIGO EL DÍA DEL ENCUENTRO

Me amas como río que fluye y me lleva dentro, en su corriente, por cascadas, pozos, remansos y afluentes. Me amas, invisible, cual el aire que respiro, pero haciéndote presente como viento, brisa, cierzo o huracán al instante. Me amas con un corazón desbocado que se entrega sin importarle los riesgos cuando percibe gemidos humanos. Me amas con unos ojos que me traspasan, desnudan y llevan, en armonía, al primer paraíso y a la tierra prometida. Me amas con tus entrañas tiernas y cálidas que dan y cuidan la vida anhelada, siempre nueva, hermosa y, a la vez, desvalida. Me amas al alba, entre trinos y danzas, con la fuerza, la pasión y el mimo de quien ha descansado y busca nuevos caminos. Y, al atardecer, cansado y casi en silencio, me abrazas más fuerte que la última vez, porque tu amor es así y solo puede querer. Así me amas y siento tu querer, una y mil veces, en mi rostro, en mi mente, en mi vientre, en mi corazón… ¡en todo mi ser! Por eso no me extraña tu forma de comportarte: que anheles mi vuelta a pesar de mis andanzas, que otees el horizonte desde tu atalaya, que me veas, a lo lejos, antes que nadie, que se te enternezcan las entrañas, que salgas corriendo a mi encuentro, que me abraces con fuerza y llenes de besos… Y tampoco me extraña tu anillo, traje y banquete, y el que no dudes en acogerme como hijo, pues no quieres renunciar a ser Padre.