Patrimonio Civil

Ayuntamiento

Situado en la Plaza de España, se construyó en el siglo XIX y se reformó en 1993

 

 

 

 

Castillo Del Cuerno

 

Está situado en el Cerro del Cuerno o Santa Marina a 731 metros de altura sobre el nivel del mar. Su datación más antigua corresponde a los siglos X y XI, su momento culminante corresponde a los siglos XII y XIII, coincidiendo con la dominación árabe. En el siglo XIII la tierra es ganada al Islam y donada al Temple y en el 1312 este castillo es donado a la Orden de Santiago. Hoy en día solo quedan los muros perimetrales de gran espesor, de obra de mampostería y tapial. Actualmente existe un proyecto de restauración y realización de un proyecto en las proximidades de este castillo, desde el cuál se podrá disfrutar de maravillosas vistas.  

El asentamiento fortificado de “el cuerno”

Emplazado sobre un cerro que se eleva a 730 metros de altitud sobre el nivel del mar se ubica un asentamiento fortificado conocido en Fuentes de León como Castillo de El Cuerno, nombre que procede de la denominación de la sierra sobre la que se asienta. La elección del lugar no fue casual, por el contrario la fortificación buscó la protección natural de una colina de escarpadas laderas sólo accesible con cierta comodidad desde su flanco Sureste.

El control visual que desde esta atalaya natural se tiene del entorno es digno de ser destacado, especialmente en dirección Sur, hacia el camino natural que a lo largo de la Edad Media unió esta comarca con el área de Huelva y Sevilla. La sierra estuvo ocupada al menos entre los siglos X y XIV, es decir, desde los tiempos islámicos del Califato cordobés hasta la Baja Edad Media.

Abandonado desde el siglo XIV, el asentamiento cayó en el olvido adentrándose en un proceso de ruina generalizada provocada por el paso del tiempo, los agentes meteorológicos y la desidia de los hombres. Desde entonces, pasados casi siete siglos, el lugar ha permanecido olvidado.

El asentamiento de El Cuerno ha de entenderse como un ejemplo singular en el panorama del patrimonio histórico y arqueológico extremeño. Singular en tanto que la datación del castillo en la segunda mitad del siglo XIII y su vinculación a la Orden del Temple son excepcionales en Extremadura, pues todos y cada uno de los ejemplos fortificados de los templarios fueron profundamente modificados una vez que se suprimió a los caballeros del Temple. La posición periférica del castillo con respecto a la localidad de Fuentes de león, la ya lejana frontera con el mundo musulmán y la difícil accesibilidad del emplazamiento condujeron a que la Orden de Santiago, a quien fueron donadas estas tierras una vez liquidada la Orden templaria, no ocupara el lugar, llegando a nosotros con su trazado original. Circunstancia excepcional no sólo en el conjunto de castillos extremeños, sino también en el panorama de la castellología hispana.

Será durante la fase de dominación islámica cuando la tierra de Fuentes de León alcance una notable importancia integrada en el área del dominio de Montemolín, principal asentamiento musulmán en el Sur Bajo extremeño. A lo largo del siglo X, e incluso en el siglo precedente, sobre la Sierra de El Cuerno se asentó un poblado amurallado cuyas dimensiones intramuros rondaban 1,5 hectáreas de extensión. Este poblado debe asociarse al característico hisn islámico: asentamiento rural fortificado dependiente no del estado, sino de las comunidades locales que organizan la defensa y la articulación del territorio y de sus habitantes en torno a un punto central de rango mayor que las alquerías periféricas. El hisn, como tal, permaneció habitado al menos entre los siglos X y mediados del XIII, momento en el que se produce la conquista cristiana y el desmantelamiento del mismo.

Esta fase viene representada por la construcción de un primer recinto defensivo que englobaba el castillo visible en la actualidad. La muralla se construyó siguiendo un trazado claramente irregular, aunque con cierta tendencia a la circunferencia, en consonancia con la conformación del risco. Los lienzos de la cerca son jalonados por torres de planta cuadrangular hoy sepultadas por la ruina y camufladas entre la abundante vegetación. Tanto torres como muralla se realizaron con mampostería y un mortero de cal pobre mezclado con arena. Como decimos, la muralla debió ceñir una población de carácter estable a juzgar por la notable cantidad y dispersión de materiales constructivos tanto en la meseta que corona el cerro como en las laderas de éste. De este poblado nada es hoy visible en superficie, hecho que ha de vincularse tanto al más que posible abandono del mismo tras la conquista cristiana, como a la reordenación del espacio por parte de sus nuevos ocupantes, que debieron usar el lugar como simple espacio militar más que como asentamiento con ciertas características urbanas, ciñéndose a ocupar y remodelar el sector principal y más elevado, donde construyeron el castillo que todavía en nuestros días se alza. Tratándose de un asentamiento estable, podemos pensar en la existencia intramuros de una población perfectamente articulada alrededor de la mezquita mayor, verdadero centro en torno al cual gira la vida de un enclave islámico y no sólo desde un punto de vista religioso. En el sector más elevado del cerro podemos deducir, en función de los restos conservados, la posible existencia de un recinto defensivo a modo de alcazaba, posteriormente utilizado tras la ocupación cristiana para elevar el castillo bajo medieval. Una torre de notable porte de este recinto militar fue aprovechada para cimentar buena parte de la torre del homenaje cristiana.

Hacia el Este del cerro, ocupando un relativamente amplio espacio amesetado extramuros previo a los campos sembrados, se dispuso el área cementerial musulmana. El mundo islámico no hace sino perpetuar la antigua tradición mediterránea del culto a los muertos, a los que se sitúa fuera de las ciudades, o al menos en un área periférica de éstas; las magbara (cementerios) se emplazan junto a los caminos, en ocasiones buscando la proximidad de rawabit y morabitos.

Inmediatamente después de la reconquista cristiana (fines de los años 40 del siglo XIII), la zona de Fuentes de León fue donada a la Orden de Santiago a excepción de la fortaleza de El Cuerno y las tierras situadas al Oeste de ésta, tierras que son integradas en el bayliato de Jerez de los Caballeros, nombre con el que se designa el dominio de la Orden del Temple en el suroeste extremeño. Los templarios llevan a cabo una importante reforma en El Cuerno una vez alcanzada su posesión. El antiguo asentamiento islámico debió ser abandonado por sus antiguos ocupantes que, o bien huyeron hacia el sur buscando el cobijo de tierras aún dominadas por el Islam, o bien fueron reubicados por la Orden del Temple en otros emplazamientos próximos como Jerez de los Caballeros o Fregenal de la Sierra. El Cuerno deja de ser un poblado de cierta entidad para convertirse en una fortificación habitada exclusivamente por un destacamento militar. Entre mediados del siglo XIII, momento en el que la tierra es ganada al Islam y donada al Temple y 1312, fecha en la que la mencionada Orden es disuelta por mandato papal, debió desestructurarse el poblado y reformarse profundamente el espacio en el que se asentó la alcazaba andalusí, dando lugar a la fortificación que hoy conocemos.

Poco después de 1312 El Cuerno es donado a la Orden de Santiago, integrándose en el término de Fuentes de León. Los santiaguistas se limitaron a ocupar un castillo ya poco útil si tenemos en cuenta el notabilísimo avance hacia el Sur de la frontera con los musulmanes. El alejamiento de la fortaleza con respecto a la localidad de Fuentes condicionó el abandono paulatino de la misma en tanto que emplazamiento inservible ya militarmente y ante la perceptible incomodidad de su ubicación. Esta circunstancia pese a ser inadecuada para el mantenimiento del inmueble, pues el abandono supondría su rápida degradación, ha posibilitado el mantenimiento de un trazado original no tocado no alterado desde el siglo XIV.

 

Libro de Fiestas 2007

Víctor M.Gibello Bravo – Marta Gómez Hernández

 

Plaza de toros

Pertenece al siglo XIX, fecha que figura en el arco de la puerta grande. Tiene una capacidad para 2500 localidades, cuenta con gradas de mampostería a excepción de las cuatro primeras forradas de pizarra. El graderío es de diseño anular, asentado en una bóveda de cañón. Se inauguró en 1885 con toros de Don Álvaro Montero de Espinosa y con Manuel García “El Espartero” como único espada.

Historia de la Plaza de Toros de Fuentes de León

Fue en 1881 cuando se inaugura oficialmente la plaza de toros de Fuentes de León, anteriormente se celebran festejos populares en la plaza pública.

El lugar de emplazamiento de la plaza, fue un olivar situado en aquella época en las afueras del pueblo, el cual fue cedido gratuitamente por D. Ceferino Uceda Melchor (vecino de la localidad).

Una vez que se tenían los terrenos para la ubicación, fueron los vecinos de Fuentes de León, los encargados de la construcción de la misma. Así, cuando terminaban su jornada labora, cada uno de ellos, se encargaba de aportar su granito de arena (albañiles, peones, etc.) para que esta plaza fuese una realidad.

Tiene una cabida aproximada de 1200 espectadores, siendo propiedad del Excelentísimo Ayuntamiento, el cual ha ido realizando a lo largo de los años diferentes mejora y mantenimiento.

Hay que destacar que la plaza de toros está dotada de todas las instalaciones necesarias. Destacan su buen cuidado ruedo, sus corrales, su patio de caballos, su enfermería y demás dependencias que facilitan la seguridad en el manejo del ganado, así como las personas que intervienen en la lidia. Constituye una interesante creación arquitectónica del siglo XIX, donde hay que resaltar sus bóvedas de ladrillo que mantienen toda la estructura de los tendidos.

Sé inaugura en Octubre de 1885 por D. Manuel García “El Espartero”, que lidia reses de D. Álvaro Montero (vecino de Almendralejo). Según los datos recabados, la presencia del diestro se debe al agradecimiento a los vecinos de Fuentes de León que le ayudaron a la recuperación de una cogida que recibió, cuando se celebraban los festejos populares en la plaza del pueblo.

Según consta en el cartel inaugural, la cuadrilla del torero, estaba formada por:

Picadores: Joaquín Trigo, Juan Román Caro y Manuel Moreno.

Banderilleros: Hipólito Sánchez, José Malaver “El Mellado”, Manuel León “Lolo” y Manuel Sevillano, siendo puntillero Antonio Ruiz “El Sargento”.

Los precios de las localidades oscilan entre 14 y10 reales.

Desgraciadamente, el diestro que inauguró la bonita plaza de Fuentes de León, murió el 27 de Mayo de 1894, cuando el toro “Perdigón” de la ganadería de D. Eduardo Miura le infirió una cornada mortal.

Realizado este breve resumen del inicio de la historia taurina de la plaza de toros de Fuentes de León y adentrándonos en épocas más recientes, hay que reseñar, que desde su inauguración, todos los años se han celebrado festejos taurinos, en dicho caso, con motivo de la fiestas de Corpus Christi.

Han sido festejos muy variados, en los que intervenían tanto aficionados locales o novilleros (principalmente de la cercana Andalucía).

Esta proximidad, ha posibilitado, que muchos toreros andaluces hayan pasado por este bonito coso de Fuentes de León, no solamente a pie sino también a caballo. Sería muy difícil reseñar todos los toreros y además caería en la tentación de olvidar alguno, pero sí citar a Paco Camino, Diego Puerta, Tomás Campuzano, Luís Vilchez, Domingo Valderrama, Rafael Camino, Rubén Pinar, Alejandro Talavante, Antonio Ferrera y un largo etcétera.

A caballo entre otros han actuado desde los hermanos Ángel Rafael Peralta, pasando por Leonardo Hernández, Ginés Cartagena, Fermín Bohorquez, Martín Burgos, Callejón, etc.

Como vemos el abanico de profesionales que han pasado por este coso, es amplio y al igual que las ganaderías que han lidiado sus toros. Ya en el año 1965 se lidiaron novillos de D. José Luís Osborne Domecq (del Puerto de Santa María), y hago esta anotación porque en este festejo intervino un (torero aficionado) de este pueblo llamado José Marrón Domínguez, exactamente fue el 21 de Junio de 1965, siendo empresario D. José Morales Carranza.

Quiero mencionar también a otro torero local, Ramón Vázquez Méndez (Ramoncito) q.e.d., que no solamente actuó en nuestro coso (30-5-1959), sino que también lo hizo hasta en la antigua plaza de Vistalegre y varios pueblos de Madrid “El valle del Terror”.

 

Libro de Fiestas 2010

Miguel Domínguez Monges

Veterinario

Cine San Vicente

De estilo Neomudéjar, pertenece al siglo XIX o comienzos del XX, con tribunas y palcos, de especial interés son los platones de tipo modernista. Consta de plateas, gallinero butacas y escenario y tiene capacidad para acoger a 375 personas.

Fue llamado “Cine San Vicente”, por pertenecer en primer lugar a la cofradía de San Vicente, aunque posteriormente fue adquirido por el que fue alcalde de esta villa Don Ezequiel Navarro, y posteriormente pasó a ser propiedad municipal.

Recientemente ha sido reformado, manteniendo todo su encanto y características habituales.

Biblioteca Municipal Andrés Bernáldez

Cruces